sábado, 14 de noviembre de 2009

Y LLEGO LA NIEVE -1 -

He estado dudando sobre si seguir escribiendo o no ya que viendo los currículum que hay por ahí, me he preguntado ¿y yo que hago aquí?, pero al final he pensado que como para que haya Dioses también tiene que haber mortales, pues he decidido seguir. Supongo que hay un montón de montañeros y ex montañeros anónimos que, al igual que yo, nunca harán un ocho mil y tampoco subirán al Naranjo, pero eso no significa que amen menos la montaña. En definitiva, que me he dicho, que solo estoy escribiendo mis recuerdos nada mas y .... ¡nada menos!


Me gustaría llevar un cierto orden cronológico pero lo veo difícil. Ya he dicho que la primera vez que subí fue en el 70 pero sin embargo no empecé a subir en serio hasta la primavera del año 71, y a comienzos de verano es cuando hicimos la bajada desde Bola.

Durante el verano seguimos subiendo a Pedriza. Cogíamos el autobús en Mateo Inurria o en Enrique Larreta, ya no me acuerdo bien. Me encantaba ver el Yelmo a lo lejos según nos íbamos acercando a Manzanares, de hecho todavía me encanta verlo, incluso en fotos. Una vez en el pueblo, carretera arriba hasta llegar a Julian. El río quedaba a la izquierda y a la derecha había chalets, al llegar a Julian, en el río, lleno de domingueros durante el verano, creo recordar que había como un muro bajito por el que andabas por arriba y por ahí entrabamos a Pedriza y digo entrabamos porque era como si existiera una puerta por lo que pasabas a otro mundo. Y para arriba, cada día un poco mas, que si la Pradera Los Lobos, la Kindelan, o al revés ya no me acuerdo que estaba primero. Lo que si recuerdo es que fue en la Kindelan donde conocí al Ardilla, pero eso fue mas adelante, ya en la época de Rafa, y tampoco fue gran cosa, coincidimos un par de veces nada mas. Íbamos llegando cada vez mas arriba y siempre terminábamos yendo al Tolmo, nos parecía que era obligado subir hasta allí.

Empezamos a conocer gente y empezamos a hacer amigos y a ir con ellos, como Ángel, Julio y Regino, que eran de la zona de Atocha. También el grillo se empezaba a parar con nosotros, y mas gente. Y así poco a poco fue llegando el invierno y la nieve.

La primera vez fuimos a Navacerrada y no nos gusto mucho la verdad, así que la siguiente vez ya subimos a Cotos. Íbamos en el tren hasta Cercedilla y allí cogíamos el funicular que nos llevaba hasta Cotos y que siempre iba hasta los topes, sobre todo a la vuelta, creo que solo tenía un par de vagones y mas de una vez hemos ido apegotonados en el estribo.