sábado, 19 de febrero de 2011

EL LOBO de Herman Hesse







Nunca en las montañas francesas había habido un invierno tan terriblemente largo y frío. Desde hacía semanas, el aire era claro y helado. De día, los grandes glaciares inclinados se extendían infinitos y de un blanco mate bajo el cielo de un color azul muy vivo; de noche, la luna, clara y pequeña, pasaba por encima de ellos; una luna gélida, de un brillo amarillento, cuya luz intensa adquiría tonos azules y broncos en la nieva, y parecía la personificación misma de la helada. Los hombres evitaban todos los caminos, y especialmente las cumbres; ateridos y maldicientes, permanecían en las cabañas de sus aldeas, cuyas ventanas, enrojecidos, brillaban y se extinguían pronto, por la noche, de un modo turbio y humoso, junto a la luz azulada de la luna.


Eran tiempos difíciles para los animales de la región. Los más pequeños perecían helados en gran cantidad; también los pájaros sucumbían a la helada, y los flacos cadáveres servían de botín a los azores y a los lobos. Pero también éstos pasaban tremendas penalidades a causa del frío y el hambre. Sólo unas pocas familias de lobos habitaban el lugar, y la necesidad los empujó a estrechar los vínculos. Se pasaron días andando solos. Aquí y allá, uno de ellos avanzaba por la nieve, flaco, hambriento y al acecho, silencioso y esquivo como un fantasma. Su delgada sombra se deslizaba junto a él por la nevada superficie. Tendía al viento, husmeando, su hocico puntiagudo, y dejaba oír de vez en cuando un aullido seco y atormentado. Pero por la noche se juntaban todos y rodeaban las aldeas con roncos aullidos. En ellas, el ganado y las aves de corral estaban a buen recaudo, y, tras los sólidos postigos, había carabinas apoyadas en la pared. Pocas veces obtenían un pequeño botín, por ejemplo, un perro, y habían sido ya abatidos dos miembros de la manada.


El frío persistía. A menudo, los lobos yacían juntos, silenciosos y ensimismados, dándose calor unos a otros, y acechaban ansiosos el yermo sin vida, hasta que uno, atormentado por los crueles martirios del hambre, saltaba de pronto con tremendos aullidos. Los demás volvían entonces sus hocicos hacia él y estallaban todos juntos en un alarido terrible, amenazador y plañidero.

Finalmente, la parte más pequeña de la manada se decidió a emigrar. De madrugada, abandonaron sus guaridas, se reunieron y, llenos de miedo y excitación, husmearon el aire helado. Luego partieron con un trote rápido y regular. Los que se quedaban los siguieron con unos ojos muy abiertos y vidriosos, trotaron tras ellos algunas decenas de pasos, se detuvieron indecisos y desconcertados, y regresaron lentamente a las guaridas vacías.

Los emigrantes se separaron al llegar el mediodía. Tres de ellos se dirigieron al Este, hacia el Jura suizo, y los demás continuaron hacia el Sur. Los tres primeros eran unos animales hermosos y fuertes, pero terriblemente enflaquecidos. El vientre estrecho y de color claro era delgado como una correa; las costillas sobresalían de un modo lamentable; las fauces estaban secas, y los ojos, abiertos y desesperados. Los tres penetraron juntos en el Jura, y al segundo día cobraron un carnero; al tercer día, un perro y un potro; pero se vieron acosados furiosamente por todas partes por la población campesina. En la comarca, abundante en pueblecitos y pequeñas ciudades, cundió el pánico ante aquellos intrusos inesperados. 

Los trineos del correo fueron armados, y nadie podía ir de un pueblo a otro sin fusil. En la región desconocida, después de un botín tan bueno, los tres animales se sentían a la vez comodos y amedrentado; se volvieron mas temerarios que nunca y penetraron en pleno día en el establo de una hacienda. Bramidos de vacas, de caballos y jadeos anhelantes llenaron el espacio cálido y angosto. Pero esta vez hubo gente que intervino. Se puso precio a los lobos y esto redobló el valor de los campesinos. Dos de ellos sucumbieron; uno con el cuello atravesado por una bala de fusil; el otro, abatido a hachazos. El tercero escapó y corrió hasta caer medio muerto en la nieve. Era el mas joven y hermoso de los lobos, una bestia orgullosa, de enorme fuerza y formas esbeltas. Permaneció largo tiempo jadeante en el suelo. Circulosde un rojo sangriento flotaban en remolino ante sus ojos, y de vez e cuando lanzaba un doloroso gemido sibilante. Un hachazo le había alcanzado el lomo. Pero se recuperó y pudo volver a levantarse. Solo entonces se dio cuenta de lo mucho que se había alejado. No se veían seres humanos ni edificios por parte alguna. Muy cerca se alzaba una gran montaña cubierta de nieve. Era el Chasseral. Decidió rodearla. Como le atormentaba la sed arrancó pequeños bocados de la dura costra helada de la nevada superficie.
Al otro lado de la montaña se encontró en seguida con una aldea. Caía la noche Esperó en un espeso bosque de abetos. Después se deslizó con precaución alrededor de los vallados, siguiendo el olor a establos calientes.

No había nadie en la calle. Con temor y codicia, anduvo parpadeando por entre las casas. Sonó un disparo. Levantaba la cabeza y tomaba impulso para echar a correr, cuando estalló un segundo disparo. Le había alcanzado. Su vientre blanquecino aparecía manchado de sangre en uno de los flancos, y la sangre caía en gruesas gotas persistentes. No obstante, consiguió escapar a grandes saltos y alcanzar el bosque del otro lado de la montaña. Allí esperó unos instantes al acecho y oyó voces levantó los ojos hacia la montaña. Era escarpada, boscosa y de difícil ascenso. Pero no había otra alternativa. Jadeante, abajo, una confusión de blasfemias, órdenes y luces de linternas se extendía a lo largo de la montaña. El lobo herido se enfilaba tembloroso a través del bosque de abetos en la penumbra, mientras la sangre parduzca iba goteando lentamente de su flanco.

El frío había disminuido. Al Oeste, el cielo aparecía vaporoso y parecía anunciar una nevada.


Al fin, el agotado animal llegó a la cumbre. Estaba sobre una gran extensión nevada, ligeramente inclinada, cerca del Mont Crosin, muy por encima de la aldea de la que había escapado. No tenía hambre, pero sentía un dolor persistente y apagado que le venía de la herida. Un ladrido ronco y enfermizo salía de su hocico colgante; el corazón le palpitaba de un modo pesado y doloroso, y sentía la mano de la muerte oprimiéndole como una carga indeciblemente difícil de soportar. Le atraía un abeto de ancho ramaje, separado de los demás. 

Allí se sentó y dirigió una mirada turbia a la terrible noche nevada. Pasó media hora. Entonces cayó sobre la nieve una luz de un rojo tenue, suave, extraña. 


El lobo se incorporó con un gemido y volvió la hermosa cabeza hacia la luz. Era la luna que, gigantesca y roja como la sangre, salía por el Sureste y se alzaba lentamente en el cielo turbio. Hacía muchas semanas que no había sido tan grande y roja. Los ojos del animal agonizante se clavaban tristemente en el opaco disco lunar, y nuevamente un débil aullido resonó con un estertor, sordo y doloroso, en la noche.

Se aproximaron pasos y luces. Campesinos embutidos en gruesos capotes, cazadores y jóvenes con gorros de piel y pesadas polainas, venían pisando la nieve. Sonaron gritos de júbilo. Habían descubierto el lobo moribundo; dispararon contra él dos tiros, que no dieron en el blanco. Luego vieron que se estaba muriendo, y cayeron sobre él con palos y estacas. Pero él ya no sentía nada.


Con los miembros destrozados, lo bajaron arrastrándole hasta St. Immer. Reian, se ufanaban, se prometían unos buenos vasos de aguardiente y café, cantaban, rengaban. Ninguno de ellos veía la belleza del bosque nevado ni el brillo de las cumbres, ni la luna roja que flotaba sobre el Chasseral y cuya luz tenue se reflejaba en los cañones de sus fusiles, en los cristales de la nieve y en los ojos vidriosos del lobo abatido.







viernes, 28 de enero de 2011

La doncella, el ogro y el monje

A quien no le ha pasado desear vehementemente una cosa  y cuando está al alcance de tu mano, sucede algo o hacemos algo que nos desvía del objetivo y después te quedas con la impotencia de no poder dar marcha atrás en el tiempo y volver al momento de cambiar la decisión tomada.

El Eiger siempre ha ejercido una enorme fascinación sobre mí, no por su negra historia sino por, para mí, la increíble belleza de su cara norte, con sus 1500 metros de roca y hielo.

Tres veces he estado en Suiza, y como creo que ya he comentado por aquí alguna vez, solo en una ocasión, la primera, vi de lejos el Eiger. Las demás siempre he cambiado mi itinerario por alguna decisión de última hora.

Tren Cremallera
Me hubiera gustado subir en el famoso tren cremallera que desde  1912 invade las entrañas de la montaña y te lleva hasta los 3.454 metros de la Jungfrau. De otra forma soy consciente de que era una misión imposible.

La primera parada es la estación de la Eigernordwand a 2865 metros, desde donde si la niebla lo permite se puede ver la famosa cara norte, la segunda parada: la estación de Eismeer, desde aquí se ve el glaciar de Aletsch, mas de 22 kilómetros de corriente de hielo, y la tercera parada: El techo de Europa, casi el cielo, con las cimas de la Jungfrau a un lado y el Eiger al otro.

Glaciar de Aletsch


Es mi asignatura pendiente y sueño con volver algún día.

Tambien existe una leyenda acerca de la formación de la cordillera y como parece que últimamente me estoy dedicando a contar leyendas, allá va esta.

Sucedió hace mucho, mucho tiempo, cuando la tierra y los seres que la poblaban eran diferentes a como son en la actualidad.

Habitaba, en el hoy llamado “Valle de Grindelwald”, en los Alpes suizos, en el Cantón de Berna,  una hermosa doncella a la que llamaremos “Jungfrau”, nombre que significa virgen o doncella.

JUNGFRAU (La doncella)


También habitaba en lo más profundo del valle un ogro,  “Eiger”, le llamaremos, que al contrario que sus congéneres, no era gordo, grande y verde, ni tampoco lleno de verrugas, sino que era esbelto, fuerte y hermoso, aunque de todos es sabido que los ogros pueden cambiar su apariencia a voluntad para atrapar mejor a sus víctimas.


EIGER (EL OGRO)



Cierto día se encontraron frente a frente y “Eiger” quedó perdidamente enamorado  de “Jungfrau” y empezó a pretenderla sin descanso. Jungfrau huía desesperadamente ya que se sentía atemorizada porque a pesar de su aspecto sabía que Eiger en el fondo y detrás de un atractivo rostro, era un ogro incapaz de tener ningún noble sentimiento.

MÖNCH (El monje)

También habitaba en el valle Mönch, un pícaro monje. Un día, en su huida, la doncella se encontró con Mönch, y se dirigió a él para solicitar su ayuda.



Sr. Mönch, por favor necesito su ayuda, me persiguen!!!


¿Quién te persigue muchacha? – contestó Mönch.

Eiger, me persigue Eiger, porque quiere poseerme ¿podéis ayudarme?

Si, creo que podría ayudarte pero quizá tendrías que pagar un precio demasiado alto por prestarte ayuda, ¿estás segura? Parece un hombre atractivo.

Oh no, no lo es, es un ogro temible. Qué precio puede ser más alto que tener que entregarme a Eiger? preguntó Jungfrau.

Está bien, me has convencido, no te preocupes, cuando llegue el momento yo te ayudaré.

Y así lo hizo, cuando “Eiger” estaba a punto de atrapar a Jungfrau, Mönch se interpuso en su camino situándose entre ambos.
-    
En ese momento, hubo un fuerte temblor de tierra, el cielo se oscureció y a partir de ese momento quedaron convertidos para siempre en las tres hermosas montañas que conforman la cordillera y que son Jungfrau, (4.158 m) Monch (4.107 m) y Eiger (3.970 m). Con el tiempo fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad.

EIGER, MÖNCH Y JUNGFRAU


jueves, 13 de enero de 2011

La cueva de la mora

FOTO:  TRIPPERWORLD


Uno de los lugares mas bellos de la Sierra de Guadarrama es sin dudarlo la Pedriza. No importa si por circunstancias de la vida, del destino o como queramos llamarlo, pasan 1.001 años sin verla de nuevo, se lleva en el corazón.

La Pedriza es única e irrepetible. Es un lugar mágico imposible de olvidar y como dice mi amigo Trippero “su grandeza no es evidente y su enormidad no es apreciable a simple vista, hay que acercarse, y como a Ulises, el Canto de Sirenas acaba atrapándote en sus armonías de piedra y jara, y cuando se ha penetrado en sus secretos, se retuerce la mente buscando algo semejante, pero no nos será posible hacerlo, la Pedriza es única”


Como todo lugar mágico, La Pedriza esta plagada de leyendas. Yo he escogido una de las mas populares, la de “La Cueva de la Mora”

Existen a lo largo y ancho de España infinidad de leyendas del mismo nombre, incluso Gustavo Adolfo Becquer escribió también una historia sobre  la leyenda de “la Cueva de la Mora” que transcurre en Fitero, sin embargo cada una es distinta, aunque todas tienen un fondo común lo cual tampoco es de extrañar, si tenemos en cuenta que los árabes ocuparon la península durante mas de ocho siglos.

La Cueva de la Mora

Cuentan los mas ancianos del lugar, una historia que ha ido pasando de padres a hijos a través de los siglos y que data de los tiempos en que los árabes dominaban España.

Vivía en las cercanías de Madrid, un rico comerciante moro,  famoso por  la belleza de su única hija a quien no le negaba ninguno de sus caprichos. Eran muchos los jóvenes que la pretendían en matrimonio, pero ella no mostraba ningún deseo de casarse.

Un día paseando con sus esclavas por las orillas del Manzanares, conoció a un joven caballero cristiano que abrevaba a su caballo. Desde ese momento y con la complicidad de sus doncellas empezaron a verse con regularidad  y  nació un amor tan intenso y apasionado, que enseguida desearon contraer matrimonio.

Los jóvenes fueron, confiados en la intensidad de su amor,  a pedir permiso al padre de ella, el cual y por primera vez se negó rotundamente a concederle su deseo  y ordenó que el joven fuera expulsado de su casa y encerró bajo llave a su hija.

Desesperado, el joven intentó sin ningún éxito ver a su amada, pero le engañaron diciéndole  que la joven no quería saber nada de él ya que había decidido tomar esposo,  así que finalmente, derrotado, le hizo llegar un mensaje de despedida a través de una de sus criadas de mas confianza en el que le comunicaba que tenía la intención de embarcar hacia Tierra Santa a luchar contra los infieles.


La joven mora, desconocedora del engaño, esperó en vano meses y meses el regreso del caballero, del que no volvió a tener noticias, y que se cree fue capturado y murió en una fría y húmeda mazmorra. 


La joven se negaba sistemáticamente a  casarse con  los pretendientes que su familia le proponía. Su padre le amenazaba, su madre le rogaba deshecha en lágrimas pero nada podía convencerla de que tomara esposo. Intentando doblegar su voluntad, su padre ordenó que fuera encerrada en una cueva en La Pedriza y que sólo se le diera como alimento  pan y agua y sustituyó sus ricas vestimentas por unos pobres harapos con que cubrir su cuerpo.

Pero todo fue en vano. La joven no opuso resistencia alguna y se dejó encerrar y encerrada siguió llorando y anhelando el regreso de su caballero.

Cuentan que una noche le pareció escuchar el sonido de unos cascos de caballo, y que emocionada y temblorosa pensando que era el caballero que iba a rescatarla, salió corriendo hasta la entrada de la cueva y a pesar de ser noche de luna llena tropezó y cayó despeñándose. Al llevar las sirvientas el pan y el agua con que se alimentaba la encontraron muerta a los pies de la roca.

Cuentan que cada cierto tiempo, en las noches de luna llena, el espíritu de la joven mora, aparece en lo alto de algún otero a la espera del amanecer escudriñando el horizonte, esperando ver el regreso de su amado caballero.


domingo, 2 de enero de 2011

Vida sin humo



Desde hoy,  dia 2 de Enero está prohibido fumar en todos los lugares públicos cerrados y colectivos y en algunos al aire libre, como parques y lugares de ocio infantil, colegios y recintos hospitalarios.

Hace ocho años que dejé de fumar, con mucho esfuerzo y ahora, si alguien fuma muy cerca de mí, me molesta el humo, sin embargo creo que está ley es demasiado dura, se debería haber dejado como estaba, con espacios reservados para quien quiere fumar.

Es cierto que el tabaco produce muchas muertes, pero prohibiendo el tabaco no se van a reducir, lo prohibido da morbo. Se trata mas bien de un problema de concienciación y que cada uno debe darse cuenta por si mismo de lo que sucede y actuar en consecuencia.

¿Qué hace que se respeten los derechos de unos ciudadanos y no de otros? ¿Por qué se tienen que respetar los derechos de los NO fumadores en contra de los SI fumadores?. Como dice la Constitución Española en su artículo 14: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social.

Hoy me solidarizo con los fumadores.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Pequeños placeres

Hace unos años me regalaron una botella de vino tinto de “Viña Tondonia, reserva de 1.992” y decidí guardarla para una ocasión especial.

Durante unos años la he tenido guardada correctamente y como mandan los cánones, en horizontal, en un lugar de temperatura constante, oscuro, etc., esperando el momento de disfrutarla, pero en vista de que ese momento especial no llegaba y temiendo que al final se me terminara picando el vino, decidí sacarla para la cena de Nochebuena, aunque precisamente este año no hay nada que celebrar, mas bien al contrario.


Me dispuse a abrir la botella con un abridor de estos fáciles, de los que llevan a los lados como una especie de brazos que según vas girando el abridor en el corcho van subiendo hacia arriba y una vez que están en lo mas alto solo tienes que bajar esos brazos y ya está fuera el corcho. Bien algo se debió de estropear pero los “brazos” no subieron arriba del todo pero si estaban lo suficientemente altos, o eso me parecía, así que los baje “et voila”…. se rompió el corcho!!!.

Que no cunda el pánico me dije, saco lo que resta y ya está, pero hete aquí que no había forma de quitar el corcho del sacacorchos, no importa, tengo otro, de los de toda la vida, aunque para mi son mas difíciles de utilizar.

Cojo el nuevo, y con mucho cuidado para que no se me fuera el corcho hacia abajo termino de abrir la botella.

Me sirvo la primera copa y el vino esta buenísimo, pero al ir a dejar la botella sobre la mesa, me doy cuenta de que parece que flotan unas cosas, y si, había trozos de corcho dentro del vino. Al volver a servirme vino, me cayeron trozos en la copa. Le he podido seguir tomando pero colando el vino, así que se perdió la magia pero no la iba a tirar.

Hoy he terminado el vino, comiendo “Comte”,  un queso alpino, del Jura francés,  buenísimo, y escuchando una bonita canción que me han regalado por Navidad que habla de libertad. 

Así que finalmente, resulta que sí  ha habido momento especial.

Moraleja: Disfruta de las pequeñas cosas que te proporciona la vida en el momento que se te ofrecen, no esperes a tiempos mejores u ocasiones especiales que a lo mejor no se producen.

Cuando en un momento determinado te llega algo bueno, disfrutarlo porque eso ya lo hace especial.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Lazos de colores

En la actualidad utilizamos lazos como forma de manifestar nuestro apoyo a distintas causas de interés social, rosa para el cáncer de mama, morado contra el maltrato, rojo para el sida, etc.




Hay lazos que se deberían llevar permanentemente, pero lógicamente es un poco difícil ya que no se puede ir con lazos de todos los colores. En el blog los iré alternando, llevo unos días con el lazo rojo del sida.

Desde hace unos años, se “celebra” el día 1 de Diciembre, el Día Mundial de la lucha contra el SIDA”, así que los días previos y el mismo día, los medios de comunicación se hacen eco del problema, y tanto en las televisiones como en prensa escrita, se debate sobre el problema, pero una vez pasado el día 1, se aparca el tema hasta el siguiente año, igual que pasa con cualquier otro día dedicado a.

Mientras, las personas aquejadas de V.I.H. y de SIDA vuelven al anonimato y a seguir sufriendo el rechazo social. Porque no nos engañemos, sigue habiendo rechazo social hacia estas personas y lo que parece que olvidamos o no queremos saber es que cualquiera de nosotros puede ser seropositivo sin saberlo. Hay que tener en cuenta que hay treinta y tres millones y medio de infectados en el mundo.

Según el informe ONUSIDA las infecciones por V.I.H. han bajado un 19% en una década lo que se puede considerar como una buena noticia. El  52% de las personas con V.I.H. son mujeres y un 68% de los seropositivos vive en África subsahariana.

Por el contrario el maltrato o violencia de género que también tiene su día y se conmemora el día 25 de Noviembre, y esto sí que debería celebrarse solo ese día como recordatorio y nada más, tenemos la mala suerte de que no hay día en que los medios de comunicación no den la noticia de que ha muerto una mujer asesinada por su pareja. Hoy voy a cambiar el lazo del sida por el lazo contra el maltrato.

Se maltrata el medio ambiente, los animales y a las personas, y yo me pregunto ¿cómo es posible que una persona sea capaz de maltratar a otra?, y si no comprendo que se maltrate a una persona, sea quien sea, menos aun que se maltrate a la persona que supuestamente has elegido para compartir tu vida. El maltrato y la violencia existen desde la noche de los tiempos.

Hace unos días en un momento que miré la televisión vi, que a una mujer en Sudán  la estaban golpeando brutalmente con un látigo. Los latigazos son un castigo por el que se pena una serie de delitos en Sudán. No se porque la estaban dando esa paliza públicamente, no llegué a escucharlo pero recordaron que el 30 de Junio de 2009 las agencias de noticias internacionales informaron que la periodista sudanesa Lubna Ahmada al-Hussein Hussein, había sido arrestada junto con otras 13 mujeres en un restaurante de Jartum por vestir pantalones en público; diez de ellas se declararon culpables. El juez condenó a cada mujer a 20 latigazos.

Esto nos muestra que es evidente que el hombre es violento por naturaleza, ya desde su aparición sobre la tierra,  y que le gusta matar, quien haya visto la película “2001 una odisea del espacio” recordará que en la primera parte de la película los “hombres” o “primates” como queramos llamarlos vivían tranquilos en sus cuevas, comiendo hierbajos, a merced de los animales salvajes y en las peleas con otras “tribus” se limitaban a gritarse unos a otros, hasta que aparece el monolito, que se supone representa algo así como el conocimiento o la inteligencia  y que al hacerles  tomar conciencia sobre los recursos de los que disponen para sobrevivir y de que pueden matar animales y comer carne para  alimentarse también les hace darse cuenta del poder que pueden llegar a tener;  por eso, a la mañana siguiente se hacen con el control de la charca alrededor de la cual se desenvuelven sus vidas matando al líder de la “tribu” contraria golpeándole con un hueso.

Para mí,  una de las escenas más impactantes de toda la película es cuando descubre lo que puede hacer con el hueso.

La evolución hace que incluso, el ordenador HAL 9000, sea capaz de matar, como intenta hacerlo con los astronautas.

Así que pensar que un día me pueda despertar y ver que se ha terminado con el maltrato y la violencia, es uno de tantos sueños que irá al saco de las utopías como muchas otras cosas.


viernes, 10 de diciembre de 2010

Pyrene



Hace muchos miles de años, en un bonito valle de Iberia gobernaba el rey Túbal. Tenía éste una hija, la princesa Pyrene, bellísima ninfa, diosa de las aguas y los manantiales.



Acostumbraba Pyrene a pasar los días paseando por los bosques y descansando junto a la orilla de un tranquilo y bello lago, oyendo el canto de los ruiseñores mientras peinaba sus cabellos mirándose en el reflejo de las aguas del lago. Llevaba Pyrene una vida relajada y tranquila solo perturbada por los gritos de unos gigantes que vivían en las altas montañas. Sabía que estos gigantes envidiosos del tranquilo valle querían destruirlo, pero ella se sentía tranquila porque les separaba un frondoso bosque.

Era tal la belleza de Pyrene que su fama llegó a oídos de Gerión, que era hijo de Crisaor y Calirroe. Tenía Gerión tres cabezas y tres troncos unidos por la cintura y seis manos. Un día Gerión partió en busca de Pyrene para hacerla su esposa.

Cuando llegó al valle y la quiso desposar el Rey Túbal al ver a semejante monstruo  se negó, entonces en represalia Gerión  atacó a Túbal derrotándole y le arrebató la corona. Ante tal atropello Pyrene asustada huyó a esconderse en el bosque.

Furioso Gerión decidió matar a Pyrene, así que aprovechando que unas nubes oscuras amenazaban con descargar una tormenta de truenos y relámpagos  las cogió con sus múltiples y enormes manos y las arrojo sobre el bosque en el que se encontraba Pyrene.


Inmediatamente comenzaron a arder los arboles y las llamas se extendieron por toda el bosque y el valle, derritiendo todo lo que encontraban a su paso. Por las laderas bajaban ardientes  ríos de fuego que abrasaban a todo ser viviente, extendiendo tras de ellos el horrible manto de la muerte. Los pueblos se inundaban de ríos de fuego, las nubes de humo negro tapaban el sol y el calor era insoportable.



Enterado de la noticia Zeus, dios de los dioses, envió a su hijo Hércules a rescatar a Pyrene. 


Cuando Hércules llegó cogió a Pyrene en sus brazos y la llevó junto al mar para que se recuperase. Una vez puesta a salvo volvió al valle a terminar con Gerión.

Cuando regresó al lado de Pyrene, le dijo:

-Tu valle se ha convertido en cenizas pero yo buscaré otro para ti.

-No, yo amo mi valle y quiero regresar a él, llévame por favor –respondió la princesa

Volvieron al valle pero allí ya no cantaban los pájaros, ni las flores despedían su perfume, ni había mariposas, ni árboles... todo había sido destruido por el fuego. Incluso el manantial arrastraba las cenizas y sus aguas no eran cristalinas. Pyrene no pudo soportar aquel desastre y murió de pena al contemplar su valle destruido  por el fuego.

Hércules recogió el cuerpo de la diosa para enterrarlo y para que nunca fuera olvidada levantó allí el mas hermoso de los monumentos, colocando las piedras ennegrecidas por el fuego amontonándolas unas sobre otras y con ellas formó una gran cordillera montañosa que separaba España de Francia. Y en su honor la llamó: Pirineos